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La diarrea, aquella enfermedad que hace ir a nuestros niños muchas más veces al baño a evacuar, es uno de los males más comunes, pero a la que hay que prestarle mucha atención.

A diferencia de los adultos, en los niños, la diarrea puede perjudicarles seriamente la salud. En países en vías de desarrollo, este mal ha sido causa de muchas muertes. Pero no hay que alarmarse; si seguimos las indicaciones del médico, nuestros niños podrán superar fácilmente esta enfermedad.

¿Qué la causa? La diarrea se produce por un virus que aumenta las secreciones en lugar de la absorción intestinal. En los niños, cuando esto sucede, se expulsan también sales minerales y electrolitos, esenciales en sus organismos.

Hay otros factores que causan diarrea, por lo que debemos identificarlos bien: alguna otra enfermedad (por ejemplo, en algunos niños, las enfermedades respiratorias ocasionan problemas estomacales), una alergia o intolerancia (al gluten o a la lactosa, por ejemplo).

También algunos medicamentos como antibióticos o los que contengan magnesio pueden ocasionar diarreas. El consumo excesivo de jugos de frutas o alimentos con vitamina C, también causan diarrea.

Los síntomas, además de evacuar más de tres veces en un día, pueden incluir fiebres, vómitos y debilidad general. Las deposiciones suelen ser inconsistentes o acuosas y hasta líquidas.

¿Cómo combatirla? En primer lugar, por ningún motivo suspendas la alimentación de los niños y bebés que sufren diarrea, ya que esta enfermedad despoja a sus organismos de vitaminas y minerales esenciales. Todo esto siempre y cuando el niño no los vomite.

Prepárale una dieta blanda o dale frutas y verduras que tengan fibra, las que estimulan el buen funcionamiento del tracto digestivo y la flora intestinal. También puedes prepararle gelatinas.

Prepara un suero casero para atenuar la deshidratación, una de las principales consecuencias de la diarrea. El suero casero es fácil de hacer. En un litro de agua hervida tibia, agrega 8 cucharadas de azúcar más una de sal. Dale este suero al niño cada media hora.

Si el enfermo es un bebé, no le suspendas la leche materna ni la fórmula, ya que contienen nutrientes esenciales para su salud. Aún cuando el cuerpo siga eliminando los alimentos que ingiere, el bebé no bajará sus defensas si sigue tomando leche.

Lleva a tu niño o bebé al médico para que este te indique la medicación adecuada. Por ningún motivo intentes medicarlo por tu cuenta. Recuerda que el organismo de los niños y bebés son más frágiles, y por lo tanto más susceptibles a reacciones adversas que el de los adultos.

Imagen: iVillage.

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