
A los seis meses de vida, los bebés ya están en edad de complementar su alimentación exclusiva de leche materna con otras comidas que incrementarán su desarrollo. Las compotas son los preparados indicados para ellos, ya que aún no se han formado sus dientes y su sistema digestivo debe prepararse de a pocos para recibir y procesar alimentos sólidos.
Las compotas o papillas son preparados hechos generalmente a base de frutas. El sabor dulce de las frutas será más atractivo para el bebé que recién empezará a conocer los diferentes sabores y texturas de los alimentos. Es más, está comprobado científicamente que los bebés encuentran más atractivos los sabores dulces que los salados.
Un primer consejo para preparar papillas de frutas es prescindir del azúcar. Las frutas contienen la cantidad exacta y necesaria de azúcar que el cuerpo del bebé necesita. Las frutas que pueden elegirse para preparar papillas pueden ser las cremosas, como el plátano (de preferencia de isla, cuyo poder nutricional es mayor) y la papaya. La granadilla y el melocotón también son muy ricas en vitaminas y fáciles de digerir.
Otras frutas que pueden prepararse como papillas pueden ser las manzanas, piñas, membrillos y guindones, así como peras, naranjas y mandarinas. No olvides retirar las pepas de las frutas que las contengan. Las manzanas deben dar un hervor para hacerlas papilla.
Puedes prepararlas de una sola fruta o mezclar varias. Por ejemplo, una deliciosa compota puede incluir peras y manzanas. Puedes preparar otra que contenga plátano de isla y pulpa de naranja. Eso sí, las frutas deben estar bien maduras y frescas.
Te sugerimos que empieces primero con una sola fruta y luego vayas añadiéndole otra para ir acostumbrando al bebé a los nuevos sabores que irá descubriendo. Otro consejo es no añadir miel, leche condensada o alguna otra fuente de azúcar, pues puede iniciar la formación de caries en sus dientecitos que recién aparecen y pueden promover la obesidad infantil.
Una deliciosa compota es la que te presentamos a continuación, muy fácil de hacer. Dásela a tu bebé una vez que haya probado cada uno de sus ingredientes por separado. Necesitarás:
Lava y pela las frutas, quítale las pepas, el tronco, etc., de modo que te quede solo la pulpa. Pícalas finamente y licúalas con un poquito de agua hervida, o pásalas por el extractor o procesador de alimentos. Asegúrate de que se forme un puré con ellas. Dásela al bebé inmediatamente.
Imagen: Peque Bebés.
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