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Una verdad irrefutable es que estamos hechos de agua. Casi un 70% de nuestro cuerpo está compuesto por el líquido elemento, por lo tanto es vital mantener la hidratación adecuada, sobre todo en verano, cuando el calor nos hace sudar más, y por consiguiente, perder líquidos.

Hidratarse es más que importante, ¡es vital! Estamos hechos de agua y la necesitamos para casi todos los procesos de la supervivencia. Estar hidratados, además, implica lucir bien, con buena salud y más jóvenes.

Sobre todo los niños y los ancianos son a quienes hay que mantener con la hidratación adecuada, pues los primeros se mantienen en actividad constante y los segundos tienden a deshidratarse más rápidamente.

El primer y gran paso será beber mucha agua. A algunos les cuesta, pero deberá ser un hábito constante beber agua. El mínimo por cada día es de dos litros. El agua no solo devolverá los líquidos que necesitamos, sino permitirá eliminar las células muertas y generar nuevas.

Pero no solo bebiendo agua nos mantendremos hidratados. Alimentándonos adecuadamente, obtendremos los líquidos que necesitamos. Consume verduras, cosa que no haya un solo día que no te falten, ya sean frescas o al vapor, casi todas las verduras contienen mucha agua, con lo que compensarás las pérdidas durante el día, además de nutrirte con vitaminas y minerales esenciales.

Y no hay que olvidar el consumo de frutas. Las frutas, al igual que las verduras, están también compuestas de mucha agua, vitaminas y minerales. En el verano es súper refrescante consumirlas, por lo que debemos aprovecharlas, especialmente para nuestros hijos, a quienes podemos dárselas no solo de manera directa, sino en forma de ensaladas, helados, batidos y postres. ¡A ellos les encantará!

Además de todo lo descrito, los líquidos en general también ayudarán: jugos, zumos de frutas, caldos, sopas, etc. No dejes de consumirlos, pues además del aporte vitamínico y mineral que nos proporcionan, nos será muy provechoso para hidratarnos. Tómalos todos a lo largo de todo el día, media hora antes y después de cada comida y/o entre las comidas.

No olvides de evitar ciertos productos que pueden deshidratarnos o hacernos sentir sed y resequedad, como las grasas, algunas pastas como la pizza, y sobre todo las bebidas alcohólicas que nos hacen perder mucho líquido.

Imagen: Sapemaco.com.

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