
Bañar por primera vez al bebé es uno de los momentos más esperados por los padres, sobre todo si son primerizos, pero también es un momento que trae muchas dudas e inquietudes.
Y es que ver a nuestro retoño tan frágil y tan pequeñito nos hace pensar que cualquier cosa (por ejemplo, colocarlo en la tina, o lavarle sus bracitos o piernitas), podría hacerle daño.
¿Cuándo es el momento? Generalmente, se recomienda que su primer baño sea cuando ya se le haya caído el muñón del cordón umbilical. A partir de entonces, dos o tres baños semanales en las temporadas más frías. En las épocas más calurosas, podrás bañarlo con más frecuencia.
¿Qué se necesita? Debes tener a la mano la bañera especial, un jabón neutro, algodón, toalla suave, peine, champú especial para bebés, su ropa limpia y pañales. Luego, cierra las puertas y ventanas de la sala de baño, y aséate bien las manos.
Llena la bañera con agua tibia, usa la muñeca o el codo para comprobar la temperatura. Desnuda al bebé y límpiale el área del pañal. Envuélvelo en una toalla, y limpia también su carita y orejas con un algodón húmedo.
Para lavarle la cabeza, cárgalo boca abajo con una mano y con la otra le mojarás y aplicarás el champú. Una vez terminado, lo sostendrás poniendo tu brazo izquierdo detrás de sus hombros y espalda, y la otra mano sostendrá las piernas y trasero, luego lo colocarás en la bañera.
Lávalo de arriba hacia abajo con la mano derecha mientras la izquierda lo sostiene y evita que se moje la cabeza. Luego gíralo para lavar la espalda y nalgas.
Una vez terminado, carga al bebé y arrópalo con una toalla. Sécalo bien y dale calor. Durante el baño, no te distraigas ni dejes de hablarle a tu bebito, para que se sienta cómodo y disfrute junto contigo.
Imagen: Bebés y Embarazo.
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