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El hígado es uno de esos órganos a los que no le damos la importancia debida como deberíamos. Las funciones que cumple dentro del organismo son tan variadas y tan importantes, que por ello se le conoce como el "laboratorio humano".

Una dieta balanceada es la clave para una buena salud en general, pero también para mantener nuestro hígado en buen funcionamiento. Este órgano se encarga de sintetizar los nutrientes que recibimos a través de la comida y convertirlos en lo que necesitamos para la supervivencia.

De modo que si lo que comemos excede en sustancias que no necesitamos, tales como grasas y carbohidratos, el hígado las almacenará dificultando su bien funcionamiento y contaminando al organismo entero.

Y lo peor de todo es que casi no existen síntomas de un hígado enfermo. El hígado graso, una de las enfermedades más frecuente y que se origina debido a malos hábitos alimenticios; no produce dolor alguno o molestia, excepto en raros casos. Esta dolencia, de no ser tratada, puede generar consecuencias a largo plazo, como el cáncer al hígado, llamado también cirrosis.

¿Qué comer?

Incluye en tu dieta muchas frutas, sobre todo las que tengan vitamina C, como los cítricos, las fresas, uvas y kiwi, y vegetales de todos los colores, como la lechuga, alcachofa, apio, zapallo, betarraga, tomates y zanahorias; en cuanto a carnes, escoge las que no tengan grasa, como la del pavo o pollo (sin piel). Si tienes hígado graso, suprime el pan del desayuno y la comida de la cena por frutas de estación.

Incluye también granos enteros y alimentos ricos en fibra, que es lo que facilita la digestión y previene los males estomacales. La fibra se halla en las verduras, cereales y panes integrales. No olvides también comer pescados, huevos, y lácteos frescos y naturales.

Incluye menos sal a tus comidas y menos azúcar de ser posible, evita los condimentos y frituras. Las grasas y comidas muy condimentadas hacen trabajar más al hígado. Suprime también las comidas rápidas y los alimentos procesados. Divide más tus comidas diarias: si antes comías 3 veces al día, ahora hazlo cinco veces, reduciendo las porciones para que facilites al hígado su trabajo.

El agua es el principal purificador del cuerpo y de hecho muy beneficiosa para el hígado. Bebiendo líquidos ayudaremos al hígado a eliminar las toxinas que este no ha podido hacer por estar desbordado por una mala alimentación. Bebe agua pura, jugos, sopas y caldos, que equivalgan a ocho vasos diarios.

Y no olvides hacer ejercicio. Ejercitarse nos ayuda a eliminar las toxinas y a sanar al hígado, eso sí, sin sobreesfuerzos.

Imagen: Live Earth.

Comentarios

felicitaciones por ocuparse del tema de la salud.

Comentado por Eudocio Sigifredo — 26 Abril 2011 @ 17:02 pm

Muchas gracias por tu comentario Eudocio

Comentado por Equipo Plaza Vea — 22 Agosto 2011 @ 10:08 am

gracias por publicar este artículo, es lo que estaba buscando para mejorar mi higado que creo me esta molestando.

Comentado por Icela Esmralda — 28 Diciembre 2012 @ 12:54 pm

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