
El café es uno de las bebidas más consumidas en el mundo. Se estima que un tercio de la población mundial la bebe. La razón de las preferencias amplias es gracias a los efectos que le da la cafeína: vigorizante, estimulante y que provee de mucha energía. Este alcaloide, esencial en el café actúa sobre el sistema nervioso, las venas, el corazón, arterias y riñones. Los efectos de la cafeína también pasan por evitar el sueño y ayudar a eliminar las cefaleas.
Una taza aporta 2 kcal. y más del 90% de su composición es agua, por lo que tiene amplios efectos diuréticos. Por estas razones, el café puede ser una bebida que contribuya a nuestro bienestar. Sin embargo, la cafeína, por sus efectos estimulantes puede crear hábito.
Si se consume cantidades regulares de café (entre 75 y 150 mg) eleva la temperatura corporal, el ritmo respiratorio y el nivel de ácido gástrico. No consumirlo puede producir ansiedad, insomnio, sudoración e irritabilidad; síntomas del llamado síndrome de abstinencia de cafeína. Por ello, para dejar el hábito, proponemos algunos consejos útiles:
Imagen: Ferato.com
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