
Solemos decir "estoy gorda" o "estoy obesa" cuando nos invaden esos kilitos de más que nos hacen tener sobrepeso, "rollitos" o acumulación de tejido adiposo en el vientre, piernas, brazos, etc. Pero en este post, nos referimos a quienes se le ha diagnosticado obesidad, es decir, cuando la persona tiene un 20% más por encima de su peso ideal, de acuerdo a su edad, estatura y contextura física.
Y lo primero que tendrá que hacerse es cambiar el plan dietario y en general la rutina de vida, a la que habrá que añadir ejercicios físicos para quemar las grasas excedentes y tonificar los músculos.
Sin embargo, quienes tienen diagnosticada obesidad deben primero pasar por un chequeo médico completo para saber qué tanto riesgo para la salud implica un cambio de estilo de vida más o menos radical. Una vez pasado el control y teniendo la anuencia del galeno para comenzar una rutina de ejercicios, podemos empezar con algunas series de ejercicios aeróbicos.
La caminata por ejemplo es un buen ejercicio para empezar, pues no implica demasiado esfuerzo. Se debe empezar primero con unos diez minutos de caminata en las mañanas. Luego de unos dos o tres días ir subiendo a 15 minutos hasta que se llegue a los 40 minutos diarios. Una vez alcanzado este tiempo, se le puede complementar con ejercicios en bicicleta fija y un poco de pesas.
La natación es otro deporte ideal para perder peso. Este deporte exige el trabajo de todos los grupos musculares, de modo que favorecerá a la quema de grasas en todas las áreas. Algunos obesos presentan problemas en los tobillos (por la sobrecarga) y las rodillas. A este grupo la natación le vendría bien. En el agua se puede optar también por ejercicios de relajación muscular y estiramientos.
Se recomienda antes de empezar con cualquier rutina, consultarlo con un entrenador o guía.
Imagen: Opción.
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