
La diabetes es otra de esas enfermedades silenciosas que atacan a buena parte de nuestra población. Ocasionada por factores genéticos en algunos casos, pero en la gran mayoría por un estilo de vida desordenado que incluyen una muy mala dieta alimenticia, la falta de ejercicio físico y el consumo de alcohol.
Esta enfermedad ocurre cuando no se puede procesar el azúcar que ingresa a nuestro cuerpo. El páncreas produce una sustancia llamada insulina que es la que se encarga de distribuir el azúcar a todas las células. Cuando falta esta sustancia, ocurre un descontrol y el azúcar (o glucosa) sube o baja a niveles alarmantes, causando estragos en el organismo.
Una alimentación adecuada para controlar los niveles de azúcar será lo primero que se nos recomendará. Pero a ello, hay que añadir que es importantísimo hacer ejercicios. ¿Por qué?
Los ejercicios queman grasas. Está comprobado que la obesidad y el sobrepeso aumentan en un 30% las probabilidades de sufrir de diabetes, por lo que mantener un peso ideal es fundamental. También hacen disminuir los niveles de triglicéridos y enfermedades cardiacas, las cuales son frecuentes en los diabéticos, y que influye mucho en el aumento o disminución de los niveles de azúcar en la sangre. Al ejercitarnos, liberamos toxinas, lo que permite al organismo trabajar mejor. Los ejercicios también ayudan a regular de manera directa el azúcar en la sangre.
El médico será el indicado para autorizar y programar el tipo de ejercicios adecuados para estos pacientes. por ejemplo, los ejercicios que hagan trabajar la mayoría de grupos musculares, la respiración y el corazón, tales como caminar, trotar y montar en bicicleta. Algunos diabéticos tienen problemas en los pies o las piernas; entonces los ejercicios indicados serán nadar, montar bicicleta, remar o hacer ejercicios en un asiento. Los beneficios serán altos y la calidad de vida, sin duda, mejorará.
Imagen: Infobae.com.
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