Muchos padres de familia ven de manera errónea o distorsionada el curso de educación física. Esto, muchas veces es alimentado por muchos programas educativos deficientes que entienden este curso como simple hora de esparcimiento o de juegos deportivos. Sin embargo, estimular la actividad física de los niños es vital para su desarrollo.

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¿Por qué es importante? Más allá de que los niños necesiten tiempo de esparcimiento y juego que potencie el trabajo en equipo y el descanso a través de la recreación, estimular a que su cuerpo trabaje es importante. Los niños están en pleno crecimiento y desarrollo, y este proceso se efectuará mejor si hacen ejercicio.

El movimiento del cuerpo generará trabajo muscular, lo que propiciará su desarrollo. Y esto no solo se da a través de los deportes que practiquen (fútbol, voley, atletismo, etc.), sino a través de ejercicios focalizados. Una rutina básica de gimnasia será ideal para trabajar las extremidades, también la cintura, espalda, cuello y pecho.

Asimismo, el movimiento constante contribuye al desarrollo y maduración de su estructura ósea. Así, la columna, costillas y huesos de las extremidades, se desarrollarán en todo su potencial.

Del mismo modo, estimulando el deporte en nuestros hijos, se prevendrán enfermedades a futuro, tales como las del corazón, la diabetes y el sobrepeso, males que una cultura de sedentarismo, rutina e irresponsabilidad conllevan a mucha gente a padecerla hoy en día. Si el niño procede de padres o hermanos que padecen alguno de estos males, para ellos es obligatorio hacer deportes o ejercicios, pues existe un 30% de probabilidades de que las padezcan en su vida adulta.

Otro beneficio importante de los deportes y el ejercicio para los niños es que desarrollan sus habilidades cognitivas, su sentido del equilibrio y la coordinación, importantes para la vida. Y con ello, las interrelaciones con los compañeros, los retos deportivos resueltos en equipo, las relaciones sociales... Todo se trabaja a un mejor nivel mientras hacen ejercicio, que dentro de un salón de clases.

Esta última parte, sin duda, es importantísima, pues al aprender a interrelacionarse, exploran y entienden mejor el medio que los rodea y a sí mismos; aprenden también a conocer sus cuerpos, sus límites y posibilidades. Del mismo modo, su mente se desarrolla y aprenden a razonar mejor, a crear estrategia, a ser responsables y a desarrollar la autoestima.

Los deportes son, en gran medida, un espejo de la vida; nos enseñan a enfrentar retos a través de habilidades mentales y físicas, ya sea solo o en equipo. La inteligencia, unida a las capacidades físicas, les servirán para vencer a las adversidades. Esta enseñanza, sin duda, las pondrán en práctica a lo largo de su vida.

Imagen: Peque Bebés.

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